
Como me ha encantado romper costumbres en estos días, pues me ha resultado favorable el cese de mis malas costumbres y de mis orgiásticos pensamientos (solo de algunos de ellos). Haciendo memoria de otros septiembres nunca en mi vida me había resultado tan grato un septiembre como lo fue este, puesto que no solo mis expectativas políticas se han cumplido (es decir que tuve la razón en cuanto al país todo el tiempo, eh Roberto!!! ) sino también mis emocionales; pues como siempre he dicho que la tristeza se encuentra detrás de los cristales y también en ello he tenido toda la razón veo a eso que llaman tristeza y ¡ahí esta! Haciéndome caras, de las que en estos momentos me burlo constantemente y le respondo con otras caras, que si también intento estar en lo correcto en esto, me doy cuenta que lo único que es la tristeza es el fino acto de llamar la atención; pero para ello pienso dentro de mis constantes pensares que hay mejores formas de hacerlo como el fino arte de “ser feliz”, ahhhh pero aquí viene el toro, formulemos la pregunta, ¿se puede ser feliz?... Pues claro que si!!! Y que mejor lugar que el paraíso para poder serlo; pero no nos dejemos llevar por este halo de cursi realidad, porque una verdad que redundante de certeza es real, es que la tristeza no es falta de felicidad o de alguna otra emoción bondadosa, sino la falta de algo…. dime que te hace feliz y yo te diré como entristecerte. Que mal que el mundo sea como es en la actualidad, y no me remito a tiempos mejores, me remito a el pensamiento mismo, pues si ya he dicho que me ha resultado grato este mes en particular es porque acontecimientos importantes están por cambiar el pasar de los tiempos, y no solo para mí, sino para toda esta humanidad ,a la que se le ha olvidad el sentido semántico de su propio lenguaje, a la que ha olvidado el significado de las palabras, como te quiero o te amo, pues una es volitiva y la otra sensitiva , y si no se entiende esta última idea es porque hace una lucida demostración de la idea que explico en este momento. Y si no entendemos para que sirve el lenguaje no entenderemos como relacionarnos en el entorno que nos rodea, y no se trata de simples formulas retoricas o premisas que condicionan a los demás, se trata de nuestra manera de comunicarnos, que no sostiene una base lingüística ni visual, sino sensorial, pues el lenguaje sea como sea tiende a sobre vivir, es decir, que toda esta burda palabrería sobre lo que es un sentimiento como la felicidad, que transformo en semántica al darle caracteres dignos, que forman una frase que enuncia la voz: ¡soy feliz! es una gran falacia filosófica, ya que como buen estoisista no pienso en el sentido volitivo de las cosas, es decir, no poseo yo a la felicidad ni la felicidad a mí, sino que yo mismo soy la felicidad soy uno con el uno, y de igual manera con mis otros sentimientos, y cada uno tiene un grado y una forma especial de ser percibido, por lo que al sentir procuro disfrutar; pero no el momento sino la situación , porque vivir a momentos es propio del que se limita a vivir una vida segmentada y un segmento tiene principio y fin, mas como dice Euclides: las espirales suben o bajan y se unen, se entre lazan, pero nunca terminan pues en donde está su principio esta su fin… ita est (y así). No hay espirales de tristeza ni de felicidad todos los sentimientos están contenidos en nosotros mismos y solo nosotros los podemos percibir, estamos en una sola espiral de energía y la energía no se crea ni se destruye solo se transforma, así reza el dicho, que frívolo es racionalizar la vida, cuando se puede decir en una sola palabra Σ`αυαπω, sentimos y somos lo que sentimos.
Habibi en esta in incierta hora….

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